A King
Nicholas F. Callaway

Año: 2014 
Técnica: Yeso pigmentado
Dimensiones: 25 x 18 x 18 cm

El artista concibió originalmente esta pieza como parte de un proyecto de investigación más amplio llamado “Las artes liberales”. Lo que comenzó como la creación de una civilización imaginaria, eventualmente se convirtió en un medio de procesar, sobre una base no racional, muchos de los conceptos y imágenes absorbidas por el artista durante sus estudios de lingüística y religión en una pequeña universidad de artes liberales de los Estados Unidos.

La pieza fue esculpida poco después de abandonar el Líbano en pleno apogeo de la Guerra Civil Siria, canalizando claramente la brutalidad de esa situación a través de su apariencia cruda y espantosa. En parte bebiendo del ámbito fantástico y la estética sci-fi, la cabeza casi vampírica, con su mueca torcida y su dentadura serrada, podría recordarnos al facsímil del atrezo de un filme de terror serie B de los años 80. Con éxito logra condensar los horrores y la volatilidad de un turbulento período político en un solo icono escénico: la cabeza cercenada de un monarca caído.

Valiéndose del significado histórico y ritual de la decapitación, la cabeza se convierte en un potente símbolo universal de la transferencia de poder entre regímenes políticos contendientes. Por tanto, incita al espectador a reflexionar sobre los conceptos relativos de la justicia moral y el uso legítimo de la violencia, al mismo tiempo que incita una atracción mórbida dentro de nosotros, como la profesada por las masas hacia las reproducciones en cera de Marie Tussaud de aristócratas guillotinados, muchas de las cuales se pasearon por las calles durante la Revolución como símbolos provocadores de la abolición del poder.