Las pulsiones urbanas de Álvaro Borobio

Desde el pasado 26 de octubre la obra de Álvaro Borobio ‘Post(Urbes)’ viste las paredes de Arts Club Gallery (calle Velázquez, 96).

Esta exposición es, en palabras de su comisario y amigo personal del pintor Alejandro de Villota, “una reflexión sobre la transformación de las ciudades y su posverdad”.

Posverdad, ese término tan repetido últimamente y que la Real Academia de la Lengua Española ha decidido incorporar a la nueva actualización de su diccionario con la definición de: distorsión deliberada de la realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública.

Obviando las connotaciones peyorativas que pueda tener la palabra “manipular” dentro de la definición, lo que sí busca Álvaro es mostrar su realidad sobre las urbes, su visión “genuina y original” de la urgencia y hedonismo que impera en las ciudades actuales a través de sus testimonios visuales.

Todo ello con el convencimiento de que para él la pintura tiene un punto de espontaneidad. “No la entiendo como algo premeditado. No es una cocina con unos ingredientes o una fórmula”, explicó, “son unos impulsos, unas pulsiones que me van guiando a la hora de crear”. Un sistema que, a su juicio, genera obras “más humanas, más imperfectas”.

Borobio también aseguró durante la visita privada que el pasado 21 de diciembre organizó Ars COCO como guinda final de la muestra que le gusta “jugar con los materiales”.

Materiales que en un solo cuadro pueden ascender a cientos. Corcho, plástico, pintura, arena, barnices, productos orgánicos, piel de animales, espinas de pez, polvo de mariposa, óxido de hierro, témpera, acrílico, óleo, carboncillo o lápiz, son solo algunos de los que conforman una de las obras más alabadas de ‘Post(Urbes)’.

Álvaro reveló que todos los cuadros, más de una decena, que componen la exposición surgen de una única tela que, posteriormente, fue cortando para ir creando composiciones con significado.

“Mi taller era como una serpiente. La tela envolvía pared, suelo y techo y ahí iba pintando todo. Era una envolvente. No pinté un cuadro, lo pinté todo a la vez”, contó.

Un proceso “muy interior” en el que después tuvo que encontrar la “pulsión armónica” que diera vida a cada uno de los cuadros de manera civilizada.

Álvaro Borobio, artista consagrado en el panorama del arte contemporáneo emergente español, no olvida su rama de arquitecto y de ahí la elección de la urbe como hilo conductor de esta muestra.

Una muestra que, confesó, en ocasiones, “ni yo entiendo muy bien. Pero no pasa nada, hay muchas veces en la vida que no nos entendemos ni a nosotros mismos”. Amén, artista.

Paula Baena Velasco
21 de diciembre de 2017